Saturday, November 19, 2005

TLC: ASÍ NO

TLC: ASÍ NO

Estamos convencidos que tratados que faciliten nuestras exportaciones y aseguren un comercio con justicia son convenientes a nuestro país. Lamentablemente, ese no es el caso del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. Como se viene llevando la “negociación”, este TLC afectará gravemente las condiciones de vida de millones de peruanos porque:
1. Según establece el estudio del Ministerio de Salud, los precios de las medicinas se duplicarán, al haberse aceptado que, mediante la protección de los llamados “datos de prueba”, las trasnacionales mantengan un monopolio de nuevos productos sin que puedan circular genéricos durante 5 años adicionales.
2. Al estarse aceptando que entren decenas de miles de toneladas de maíz, cebada, trigo y aceites subsidiados por los Estados Unidos sin salvaguardas, se empobrecerá no solamente a los 600 mil productores que los producen, sino a todos los campesinos orientados al mercado interno y que tendrán esta competencia desleal.
3. Los EEUU insisten en poder patentar y apropiarse de nuestra riqueza biogenética, prolongando una historia de explotación de nuestros recursos naturales que impide que estos se conviertan en palanca del desarrollo nacional.
4. Se postergan otras alternativas como las relaciones con la Comunidad Andina, Latinoamérica y la Unión Europea.

Con un TLC como éste, somos perdedores. Queremos comercio con justicia, no un mal TLC que nos perjudique.

Para lograr un comercio justo, debe abrirse paso a una estrategia de negociación distinta que:
a. Tenga presente la supremacía de los Tratados de Derechos Humanos frente a cualquier otro tratado, garantizando que el TLC no viole los derechos fundamentales de los peruanos.
b. Esté enmarcada en una ley aprobada por el Congreso.
c. Sea adecuadamente informada y consultada a la ciudadanía.
d. Defienda los intereses nacionales actuando con la reflexión debida sin apresuramientos peligrosos.
e. Fortalezca la unión con nuestros vecinos andinos y sudamericanos, e incluya a los demás países y bloques regionales.

Este gobierno insiste en imponer un mal TLC. Usted y toda la ciudadanía puede detenerlo, apoyando con su firma el llamado a que el TLC sea sometido a referéndum para que seamos todos los peruanos y no un gobierno impopular quien decida.



TLC: APURO MALSANO

TLC: APURO MALSANO

El gobierno insiste en terminar apresuradamente las negociaciones del TLC. Ello implicará mayores concesiones en varios aspectos claves del mismo, como la desprotección de nuestra agricultura frente a la competencia desleal de los subsidios estadounidenses o las injustas reglas de propiedad intelectual que encarecerían las medicinas.

¿Tiene sentido este apuro? El gobierno toledista ha venido repitiendo que si no firmamos el TLC nos quedaremos sin las preferencias arancelarias para los exportadores, ya que según insisten no puede prorrogarse el ATDPEA, que es la ley norteamericana que actualmente otorga esas preferencias. Hasta yo les estaba creyendo. Pero me he pasado esta semana hablando en el Congreso de los EE.UU con una veintena de congresistas y asesores, demócratas y republicanos, promoviendo mejores condiciones para el Perú en el TLC. Entre ellos, la opinión ampliamente mayoritaria es que el Congreso de los EEUU no aprobará el TLC con los países andinos el próximo año y que es mucho más fácil que se apruebe una prórroga del ATDPEA.

Hay varias razones por las que es muy difícil que el Congreso de los EEUU apruebe un TLC andino en el 2006: la aprobación del TLC centroamericano fue muy difícil, la popularidad de Bush ha caído mucho, y hay elecciones de congresistas en noviembre del 2006. Bush tiene otras prioridades, como el problema energético y los inmigrantes. Prorrogar el ATDPEA es más fácil: nadie se ha manifestado en contra y es simplemente continuar algo que ya existe.

Es verdad que el embajador de los EE.UU en Perú, negociadores de ese país y líderes republicanos han venido insistiendo en que el ATDPEA no será renovado; pero para la gran mayoría de personas que entrevistamos, esta postura es sólo una táctica negociadora. Es obvio que se negocia mejor si se deja al contrario sin alternativas, y lo que buscan es justamente decir que no hay otra opción sino firmar el TLC. Sin embargo, no existe ninguna resolución ni consulta alguna que indique que los congresistas norteamericanos no aprobarían una prórroga del ATDPEA.

El ministro Ferrero, en su afán por defender el mal TLC que está negociando, ha repetido sin mayor argumentación que el ATDPEA no puede prorrogarse: o su mal TLC o nada. De esa manera, en vez de jugar a favor del Perú, juega a favor de los EEUU, sustentando que como no tenemos alternativa, debemos aceptar cualquier cosa: “TLC Sí o Sí”

¿Por qué el apuro? Por un lado, a los exportadores peruanos y las grandes empresas cuyas inversiones serían protegidas, no les importa los problemas que el TLC puede traer sobre las mayorías nacionales. Por otro lado, Toledo, Alfredo Ferrero y su equipo quieren ser ellos los que aparezcan en la “foto” del cierre del TLC, para así ganar puntos para su futuro profesional, aunque para ello tengan que sacrificar intereses fundamentales del país. Como su periodo se acaba, si no cierran las negociaciones pierden su oportunidad.

Las condiciones que se acuerden en el TLC van a marcar nuestro destino como nación por muchos años. Ceder por un apuro por los intereses particulares, económicos y políticos, de algunos sectores, sería lamentable. Los candidatos y partidos políticos deben pronunciarse al respecto. La ciudadanía también, apoyando el pedido que el TLC sea sometido a referéndum.

TLC: ¿SIN COLOMBIA Y ECUADOR?

TLC: ¿SIN COLOMBIA Y ECUADOR?

El gobierno toledista está apurado por terminar las negociaciones del TLC la próxima semana, aunque ello implique separarse de Colombia y Ecuador, nuestros socios andinos. ¿Tiene algún sentido esta política?

Aclaremos en primer lugar que, aunque terminemos las negociaciones antes que Colombia y Ecuador, el TLC con el Perú no será aprobado antes que el de ellos. La aprobación del TLC pasa por una votación en el Congreso de los Estados Unidos, y esa votación será simultánea para los 3 países, tal como lo fue para los TLC con Centroamérica. Nadie sabe cuando será esa votación, para la que habrá una espera de varios meses o años, pero es seguro que nuestro TLC no se aprobará antes que los de Colombia y Ecuador. El apuro del gobierno no nos adelanta el TLC ni en un día ni en una hora. Nada.

El apuro del gobierno sí trae desventajas. La primera, desde luego, es que nos corta la posibilidad de otras opciones, como la de prorrogar el ATDPEA, opción que es mucho más conveniente que el TLC. También impide hacer más presión sobre los negociadores estadounidenses, como la que se ha hecho la semana pasada por varios congresistas y organizaciones sociales de ese país. Como todos sabemos, una negociación apurada se convierte fácilmente en una mala negociación.

Por otro lado, si el gobierno tiene tiempo extra, ¿por qué no lo usa para consultar con la ciudadanía, recoger las opiniones del pueblo peruano y de esa manera lograr un TLC más acorde a lo que queremos los peruanos? Porque lo que definitivamente ha faltado en estas negociaciones ha sido democracia y transparencia. Bien podrían el MINCETUR invertir en ello un poco de tiempo, en vez de gastarse los millones en una propaganda sesgada y engañosa.

Separarnos en la negociación de Ecuador y Colombia tiene por cierto otros costos. Es evidente que si negociamos conjuntamente tendremos mejores resultados, pues la unión hace la fuerza. Además, Colombia tiene mejores condiciones de negociación que nosotros, dado el compromiso de los EE.UU con la guerra interna y la lucha contra en narcotráfico.

En el tema de las medicinas, los países andinos han venido trabajando cercanamente, y los ministros de salud y negociadores de los tres países han tenido múltiples reuniones para negociar conjuntamente. Colombia ha tenido un equipo negociador técnicamente muy solvente, y Ecuador se ha plantado con más firmeza que los demás debido a que su presidente Alfredo Palacio es un médico que en el pasado se ha manifestado claramente en contra de un TLC que aumente el precio de las medicinas. Pactar separadamente de Colombia y Ecuador nos llevará a una peor posición negociadora a nosotros y a nuestros vecinos. Esto mismo sucederá en otros aspectos, lo que resentirá nuestras relaciones políticas, y eventualmente económicas, con ellos.

El apuro de Toledo y Alfredo Ferrero por cerrar este TLC, sin importar que las condiciones afecten la salud pública, el agro nacional y nuestras posibilidades de desarrollo, nos está llevado por mal camino. Frente a ello, la necesidad de someter el TLC a Referéndum es cada vez mayor. Para ello, este martes presentaremos 50 mil firmas al Jurado Nacional de Elecciones, pero seguiremos informando a la ciudadanía y recolectando firmas para una amplia participación ciudadana en este tema crucial para el futuro de nuestra nación.




TLC: TRABAJANDO POR EL PERU

TLC: TRABAJANDO POR EL PERU

Estuve la semana pasada en Washington hablando a congresistas y asesores del congreso de los Estados Unidos sobre el TLC. El objetivo era sensibilizarlos respecto de los problemas que nos pueden traer las exigencias que sus negociadores están haciendo en el TLC, en particular respecto del derecho a la salud.

El rollo era sencillo. En el Perú hay 52% de pobreza, y esas familias en su enorme mayoría no tienen seguridad social. Para curarse en caso de enfermedad pueden tener una consulta a bajo costo en el Ministerio de Salud, pero deben comprar las medicinas que necesiten. Es esta la principal razón por la que un 25% de los peruanos no tiene atención de salud cuando la necesitan. Es evidente que esta situación se agravará si – como los EEUU exigen - el TLC refuerza el monopolio de las empresas farmacéuticas, retardando la competencia de genéricos y permitiéndoles cobrar más caro por sus productos. Un estudio del Ministerio de Salud indica que los precios de las medicinas subirán 9,6% el primer año y seguirán subiendo hasta costar más del doble (vean www.minsa.gob.pe).

Encontré una gran recepción. Muchos, incluso republicanos, simpatizan con esta posición. Hay congresistas que han votado en contra de otros TLCs porque temen que esas reglas luego sean aplicadas en los EEUU, encareciendo las medicinas para su pueblo!. Varios congresistas suscribieron esta semana una carta dirigida al ministro de comercio norteamericano Robert Portman, solicitándole que tome en cuenta estas preocupaciones.

El Congresista Levin me pidió que le diera un mensaje al presidente Toledo, a quien conoció recientemente: dígale que defienda los intereses de su país con firmeza. Es el mimo mensaje que nosotros hemos estado enviándole a Toledo desde la campaña del “TLC Así NO”, insistiendo en señalar los puntos en los que no debemos ceder. El mismo objetivo tiene nuestra insistencia en que el TLC se someta a referéndum, ya que si el gobierno supiera que para aprobar el TLC tiene que pasar por las urnas, estaría forzado a ser firme en los temas más sensibles para la ciudadanía. Ojalá Toledo escuche a Levin y a los peruanos.

TLC: UN FRENO A UNA POLÍTICA CULTURAL

TLC: UN FRENO A UNA POLÍTICA CULTURAL

¿Qué tiene que ven un Tratado de Libre Comercio con la política cultural peruana? Pareciera que nada. Pero lo cierto es que uno de los puntos más álgidos en varios tratados comerciales internacionales han sido precisamente los referidos a las llamadas “industrias culturales”, y eso sucede también en el TLC que se está negociando con los Estados Unidos.

Muchos países tienen políticas orientadas a promover su propia cultura. Pon un lado, la cultura es en sí misma un elemento esencial del desarrollo. Por otro lado, no se puede pensar en tener la cohesión social necesaria para una gobernabilidad democrática, si no hay niveles mínimos de identidad nacional, que es precisamente lo que una política cultural quiere desarrollar.

Este es un de los grandes problemas del Perú actual: el haber dado la espalda y despreciado su cultura milenaria. Casi no existe política cultural del estado peruano, y el escaso desarrollo del teatro, el cine, la música y la literatura nacional se deben al esfuerzo realizado por miles de peruanos a quienes el estado no da caso ningún apoyo.

Muchos países tienen, como parte de su política cultural, medidas específicas de promoción de esas “industrias culturales”. Acabo de ver en el cine “Matrimonio de Romeo y Julieta”, una divertida película brasileña, hecha posible gracias al apoyo de su Estado. Así como en Brasil, en muchos otros países un porcentaje del espacio de los cines, la televisión y la radio está reservado a los productos nacionales, permitiendo así que tengan un mercado asegurado y asegurando que los ciudadanos vean reflejados sus problemas y sentimientos en estos medios de alcance masivo. Los Estados Unidos quieren en el TLC, reducir al mínimo las posibilidades de que tengamos esas medidas básicas para la promoción de nuestras industrias culturales, porque quieren que las películas de Hollywood y los enlatados dominen sin limitaciones.

Consecuentes con su estrategia “sí o sí” frente al TLC, los negociadores toledistas están aceptando condiciones que impedirán que en el futuro tengamos una política cultural digna de tal nombre. Otra raya más al tigre.